
Volvemos a Taylor.
Las empresas no encuentran personal técnico capacitado. !Los “FP II” escasean tanto como los médicos del trabajo!. Y esta situación nos lleva a trabajadores recién incorporados en empresas metalúrgicas cuyo último empleo fue vendedor en Decathlon (literalmente).
Las consecuencias son:
- Problemas en la producción. Más paradas no programadas, más rechazos, menor productividad.
- Mayor rotación. Los trabajadores salen y entran de forma constante, requiriendo mayores periodos de formación.
- Dificultades para cubrir bajas, permisos, etc.
- “Robó” entre empresas de los trabajadores con un mínimo de formación.
- Mandos intermedios veteranos sobre saturados, porque ahora más que nunca deben trabajar, enseñar, y no quitar ojo a lo que hacen los nuevos.
Posibles soluciones:
- Entrar en la “subasta” y pagar a precio de oro por trabajadores formados (no sólo formados sino también cumplidores).
- Dar habilidades de formación a los mandos intermedios para ser capaces de transmitir contenidos.
- Abandonar el Know How adquirido por la experiencia y ajustarse al procedimiento escrito.
- Revisar procedimientos para actualizarlos y volverlos pedagógicos.
- Dividir procesos en subprocesos más sencillos aunque deban realizarse por más personal (sin alta formación) a modo del clásico Taylorismo con el fin de poder sustituir ausencias más fácilmente.
Nótese que no hablamos de IA ni de robotizar procesos.
Formar a mandos para enseñar en el tajo cómo trabajar. Nada de power point y muy poca aula. Taller, grasa y taladrina, a la vieja usanza. La IA si acaso, en otro momento…
